Este artículo le puede ahorrar muchos problemas.
Los mexicanos tenemos muchas virtudes bien conocidas como la calidez y el trabajo intenso. Sin embargo, algunos vicios nos caracterizan también y debemos combatirlos. Uno de ellos es la desidia, el dejar para después cosas que son importantes. En el idioma inglés se le llama procrastination al hecho de dejar de hacer -intencional o involuntariamente- algo importante, y que dejar de hacerlo repercute en nuestra contra.
Ante la indignación causada por una noticia, y viendo que las autoridades actúan tarde, se suele decir: "después del niño ahogado..."
Tal es el caso de no instalar sistemas de seguridad en nuestra casa o comercio. La mala costumbre es no hacer nada... hasta que pasa algo, ya sea un robo, una intrusión o un incendio.
Si a usted realmente le preocupa lo que puede llegar a ocurrir, y no quiere sufrir las consecuencias, le recomendamos que tome medidas hoy mismo.
Los sistemas de seguridad, ya sean de video vigilancia, alarmas anti intrusión o de detección de incendio tienen características muy valiosas que le garantizarán tranquilidad y mucha mayor seguridad. Algunas de estas son:
Disuasión. La primera característica de estos sistemas es la disuasión. Es sabido por todos que al ver una cámara la gente se comporta de mejor forma. A nadie le gusta ser observado en situaciones comprometedoras. A los asaltantes tampoco. La primera función de un sistema de video vigilancia es que quien acceda a un inmueble pierda la intención de provocar un daño. Al sentirse vigilado, un maleante prefiere encontrar una presa "más fácil". Es claro que también existen las cámaras ocultas, pero de estas su función es otra.
Por algunos años, las instituciones bancarias, sabedoras de cómo cambia el comportamiento de las personas, pero sin la intención de invertir verdaderamente en seguridad, optaban por instalar cámaras falsas. Remedo de cámaras con un led que se encendía, pero que en realidad no captaba, monitoreaba o grababa imágenes. Con el tiempo, los asaltantes se percataron de cuáles sucursales contaban con cámaras falsas y arremetieron contra ellas, motivo por el cual todavía se ven "dobles cámaras" en algunas sucursales bancarias: las buenas y las falsas.
Tratándose de sistemas de detección de incendios sucede algo similar. Las personas que suelen fumar en recintos cerrados -cuartos de hotel, por ejemplo- se abstienen de hacerlo al saber que se puede activar una alarma que los identifique como provocadores de situaciones desagradables.
Prevención. Los sistemas de seguridad están diseñados, principalmente, para la prevención, para anticiparse a las situaciones desagradables y poder actuar en forma expedita cuando existen peligros inminentes. A través del alertamiento los sistemas pueden emitir avisos que previenen daños mayores. Un sistema de CCTV puede alertar cuando hay intrusos en las cercanías, o cuando se ha violado un perímetro. Los sistemas convencionales de alarma incorporan detectores -los hay de todo tipo- para permitirnos reaccionar antes de que sea demasiado tarde, ya sea a través de alarmas sonoras, enlace con las autoridades, envío de mensajes a nuestros teléfonos, etc. Hay quienes piensan que se han ahorrado una cantidad importante de dinero cuando, sin instalar ningún sistema de prevención, nada les ha ocurrido. Habría que preguntar a quienes han sufrido un percance lo que pagarían por haberse protegido a priori.
Plusvalía. Un inmueble protegido vale más. No sólo en la tranquilidad de sus ocupantes, que ya por si mismo es muy valioso, sino por que las empresas aseguradoras bajan las primas cuando existen dispositivos que aminoran los riesgos de contingencias. Adicionalmente, si los sistemas se encuentran en correcta operación y manteniemiento, son un bien que aumenta el valor del inmueble, ya sea residencial, comercial o industrial.
Seguridad personal. Los sistemas de seguridad aumentan considerablemente la seguridad... y la sensación de seguridad, de los ocupantes de los inmuebles donde son instalados. No aumentan necesariamente la comodidad. Dicho de otro modo, estos sistemas requieren cierta inversión y mantenimiento, y además nos obligan a realizar actividades que pueden no ser cómodas, por ejemplo, el tener que activar y desactivar, mediante alguna clave, en un teclado, cada vez que se abre o cierra el comercio; cada vez que se va uno a dormir en las noches; cada vez que uno deja la casa "al cuidado" de los dispositivos, etc. No deja de ser una actividad adicional, pero la buena noticia es que el aprendizaje de buenos hábitos de seguridad se traduce en beneficios superlativos, evitando riesgos mayores.
Si bien estas medidas conllevan el aprender a utilizar estos sistemas, a muy corto o mediano plazo los beneficios son mucho mayores. En el caso de oficinas o industrias la sensación de seguridad en los empleados conlleva en mayor productividad en el trabajo. En el hogar, las buenas prácticas de seguridad brindan en mayor armonía y bienestar.
Apelando a otro dicho muy nuestro, "más vale prevenir que lamentar", no se deje sorprender. Una pequeña inversión hoy es la base de mayor seguridad mañana. Escarmentar en cabeza ajena es un buen consejo. Si a su vecino ya le ocurrió, no deje que le suceda a usted. Tome acción de inmediato.
Esto es un mensaje de SmartVision para su seguridad.
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